Animales

Sin turistas, decenas de ciervos descansan tranquilamente bajo árboles de cerezo

Al menos unos 1.200 ciervos que habitan el Nara Park han gozado de una extraña tranquilidad muy seguramente por la falta de visitantes, es por esto que han decidido salir y descansar un rato mientras toman el sol, esto gracias a las medidas adoptadas por el gobierno al mantener el país en alerta.

Cundo se habla de Japón en el mundo es imposible no asociarlo con los cerezos en flor. Los cerezos son uno de los principales atractivos de este país, en especial cuando es primavera y florecen, sus colores se vuelven mas nítidos, sobre todo el rosa que es el color que destaca sobre todos los otros tonos.

El lugar perfecto para apreciar a los cerezos es en el Nara Park, que está ubicado en la ciudad del mismo nombre, ademas de ser uno de los más antiguos del país. En la actualidad habitan al menos unos 1.200 ciervos que están protegidos por las autoridades y son considerados por todos como un “tesoro natural”.

Ante la reciente situación que vive la humanidad por cuenta del covid-19 la mayoría nos encontramos en casa cuidándonos, esto ha permitido que los ciervos que habitan este parque puedan disfrutar al 100% de este maravilloso espacio libre de humanos. Regalándonos imágenes increíbles como en la que se acuestan bajo los arboles y sobre las hojas de cerezo.

En Japón se prendieron las alarmas el 7 de abril, y se implementaron medidas que limitaban la movilidad de las personas justamente a penas estos árboles empezaban a florecer.

Luego de unos días algunos curiosos se acercaron al parque y notaron el maravilloso espectáculo de los ciervos descansando bajo estos cerezos, disfrutando de los primeros rayos del sol.

Este panorama es casi imposible de ver en otras circunstancias, ya que son las fechas donde hay más personas en el parque, este es un espectáculo que nadie quiere perderse. Pero este año solo podrá verse a través de fotos.

En conclusión solo podemos agradecer la calma y tranquilidad que se vive en estos ambientes. Los ciervos no hacen ningún mal a nadie. Y aunque se trata de su casa, ellos son muy respetuosos en el uso que le dan a estos espacios, mientras algunos con alegría observan a los nuevos dueños y señores del lugar.

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