Ambiental

Hombre convierte los desechos de cultivos de maíz en bolígrafos biodegradables

La quema de desperdicios del maíz ha sido durante mucho tiempo una de las principales causas de la contaminación del aire en la India. Los humos ponen en riesgo la salud de millones de personas y animales. El inventor Raju Mupparapu ha desarrollado unos bolígrafos hechos con cáscara de maíz seca desechada para darles un uso y así evitar la quema.

Según las previsiones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la producción mundial de maíz durante el periodo 2019-2020 fue de alrededor de 1.108 millones de toneladas, lo que significa que miles de toneladas de cáscaras y hojas del maíz fueron desperdiciadas. Al ver esto, Raju Mupparupu decidió poner todo su conocimiento en la búsqueda de una solución sostenible a esta problemática.

“En los campos agrícolas que rodean mi pueblo, varios agricultores cultivan maíz. Sin embargo, tras la cosecha, se quedan con la cáscara exterior del maíz, que retiran antes de enviarla al mercado. Esta cáscara suele quemarse, ya que no se utiliza para ningún fin. Por eso quise encontrar una solución que evitara la quema de la cáscara del maíz“, señaló Raju en una entrevista dada al diario local The Better India.

Raju utilizó una habilidad que aprendió durante sus días de estudiante con el fin de moldear las hojas de maíz para convertirlas en soportes de forma cilíndrica que sirvan para albergar recargas de bolígrafos.

Para elaborar el primer prototipo, el inventor utilizó una varilla metálica como molde y como herramienta de medición, e hizo moldear la cáscara sobre ella. Al retirar la herramienta, la cáscara adquirió una forma cilíndrica con dos extremos abiertos. La recarga la introdujo por un extremo y apretó. Por último, apretó el otro extremo de la cáscara para cerrar el hueco. Para hacer la tapa o cubierta de la punta del bolígrafo, Raju enrolló un pedazo más pequeño de cáscara para darle forma cilíndrica y se aseguró de que sus medidas fueran superiores a las del bolígrafo para que pueda ser insertado fácilmente.

Cuando Raju acabó con la creación de su primer bolígrafo, escribió con él y afirmó que se sentía como si escribiera con un bolígrafo común y que además era cómodo para los dedos. Raju estuvo varios días mejorando su técnica y fabricando decenas de bolígrafos que el mismo comenzó a distribuirlos entre sus vecinos y amigos.

Los bolígrafos se venden a 0,13 dólares cada uno.

Actualmente Raju se encuentra fabricando cientos de bolígrafos que le han pedido desde varias partes del país, espera poder crear una pequeña compañía y hacer crecer su emprendimiento sostenible.

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