A partir del 3 de julio quedan prohibidos los plásticos de un solo uso en Europa

Los desechos plásticos son una problemática de considerable preocupación. El fondo del mar se encuentra casi que tapizado de elementos de un solo uso, los cuales permanecen allí por muchos años, en vista de que, su descomposición es muy lenta.

También es de relevancia, el impacto negativo que ocasionan los desechos plásticos a la vida marina. La dureza y forma de estos residuos se transforman en afectamientos de forma indirecta para algunas especies, ocasionándoles perjudicamientos considerables a diversas especies.

Por esta razón, de forma muy atinada la Unión Europea, a partir del 3 de julio de 2021 prohíbe la utilización de ciertos plásticos de un solo uso.

Aunque la propuesta de esta prohibición se hizo en el 2018, fue aprobada un año más tarde. La directiva en cuestión, afirma que: aborda los 10 artículos de plástico de un solo uso que se encuentra con mayor frecuencia en las playas de Europa y promueve alternativas sostenibles”. Esta ley es un logro a media escala de Zero Waste Europe, y su visión de una economía circular. Restaurantes, cafeterías y sitios de similar dinámica ya han recibido suficiente advertencia para modificar su servicio con base en un criterio ecológico.

¿Cuáles son los plásticos de un solo uso?

Entre este tipo de material se encuentran las bolsas de plástico, popotes, agitadores de café, botellas de agua, refrescos y la mayoría de los envases de alimentos. Los cuales están fabricados con plástico de un solo uso, sin embargo, su duración es de muchos años. Algunas personas los reciclan para labores domésticas, los desechan a los vertederos como destino final y en algunos casos al mar.

En todo el mundo únicamente se recicla entre un 10 – 13 % del plástico producido. Un porcentaje muy bajo, considerando las 300 millones de toneladas que se produce cada año, y a más de la mitad de este material prácticamente se le da una sola utilidad. Estas cifras aunadas al desafío que implica reciclar este elástico a base de petróleo representan una tarea ardua, ya que, para lograr darle un uso posterior a este material, se deben agregar productos químicos para lograrlo y no todos los productos de este derivado se pueden reutilizar.

El polietileno o plástico conseguido a base de hidrocarburos saturados no es biodegradable, por lo que su aparición en los vertederos o en el fondo del mar no se descompondrá. Puede degradarse o partirse en sustancias diminutas después de muchos años. En este proceso se liberan sustancias químicas nocivas para la vida y que de manera inevitable llegan hasta nuestros suministros de agua y alimentos.

Las últimas investigaciones han arrojado que, estos químicos se encuentran incluso en el cuerpo de muchas personas, afectando gravemente la salud de grandes y pequeños.

En resumen, se produce mucho de este material que no se puede reciclar. Por lo tanto, se necesita elaborar menos plástico, avanzar con iniciativas ecológicas y servicios ambientalmente sostenibles.

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