La legendaria hazaña de la joven que vivió 2 años en un árbol para que no lo talaran

La insistencia puede servir para inspirar a otros, y eso fue precisamente lo que logro Julia “Butterfly” Hill, quien fue capaz de acampar a 50 metros de altura durante dos años, para evitar que este árbol fuera talado.

Esta joven de 23 años, le dio un significado diferente a su apodo, al quedar emocionalmente unida a “Luna”, nombre acuñado a este majestuoso Secuoya de más de 1000 años de edad, según los cálculos. Cuando una compañía maderera amenazó con derribar todos los árboles ubicados en el parque estatal Grizzly Creek Redwoods en California, esta intrépida señorita tomó acciones concretas y valientes.

Perteneciente en su momento al grupo ecologista Earth First, “Butterfly” fue una de las personas que decidieron colocarse delante de las máquinas que se disponían acabar con los árboles. Al principio, la intención era tener la atención mediática, por lo que ella junto con sus compañeros ecologistas, construyeron campamentos individuales en varios árboles, y lo que sería una aventura de unos días, terminó convirtiéndose en una forma de vida por casi dos años.

La adopción de un árbol gigante

Nacida en Arkansas el 18 de febrero de 1974, Julia Lorraine Hill estudió en su hogar hasta los 12 años. Cuando tenía 22, tuvo que confinarse a una rehabilitación física, como triste consecuencia de un afectamiento de tránsito. Durante ese tiempo Julia fortaleció sus principios, y sintió conexión con las secuoyas, su inmutabilidad y grandeza. En su autobiografía comenta:

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa estar vivo. Entendí que formaba parte de aquello. Poco después, supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba taladrando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First para impedir la tala de estos árboles. Así fue como conocí a Luna.”

En un principio, otro integrante de Earth First ocuparía el lugar de Julia, pero este no llegó. A través de sistemas de poleas, la joven ecologista recibía suministros de comida y otros artículos para su estadía. Su teléfono celular se cargaba mediante paneles solares, instalados en su peculiar campamento en las alturas donde descansaba. Así fue su rutina por casi dos años.

Sembrada en las nubes

Julia Lorraine Hill pasó situaciones difíciles mientras “cuidaba a Luna”. La compañía Pacific Lumber, para sabotear su iniciativa, prendió fuego a los árboles alrededor, le rociaron agua utilizando helicópteros, sin mencionar las afectaciones propiciadas por esas condiciones de vida.

En el invierno de 1998, Julia tuvo su máxima prueba, una poderosa tormenta azotó el Parque Grizzly Creek Redwoods durante quince días. La joven ambientalista pudo salvarse aferrándose a las ramas de Luna, ya que, por intuición, estas soportarían mejor cualquier situación adversa.

En diciembre de 1999, Julia bajó de Luna después que la compañía maderera acordara respetar las secuoyas. Esta empresa recibió 50 mil dólares por parte de los activistas ecológicos por concepto de ganancias perdidas, que luego serían donados para preservar la zona.

“Entiendo que para algunas personas solo soy una sucia hippie abraza-árboles. Pero no puedo imaginarme que alguien quiera ponerle una motosierra encima de algo así.”

Fueron un total de 738 días que Butterfly pasó en las ramas de un imponente árbol a más de 50 metros de altura. Este hecho ha sido motivo de inspiración para muchos, que piensan en emprender movimientos ecológicos por todo el mundo. Julia no ha dejado de colaborar con Circle LIFE, y mucho menos ahora, que el amor por el planeta es tan necesario.

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