Campesino estudió derecho por cuenta propia para proteger a su aldea de una petrolera

Ante las afectaciones causadas por una petrolera, el valiente campesino decidió tomar acción y emprender una carrera.

En una aldea de Yushutun, China, vive un agricultor que a sus 60 años veía como los desechos tóxicos descargados por la compañía estatal química Qihua Group hacían estragos en el ecosistema.

Los funestos residuos estaban inundando los cultivos del pueblo. Pero lo más triste de esto, es que dichos desechos quitaban la posibilidad de que se vuelva a cosechar en las inmediaciones del pueblo por culpa de la contaminación.

Los habitantes de Yushutun, dependen de la agricultura como principal fuente de ingresos. Además, forma parte de su cultura milenaria y por causas ajenas a sus responsabilidades, ahora no podían seguir sembrando como antes. Ante esta situación, se buscó ayuda legal, pero los esfuerzos eran infructíferos.

Wang decidió escribir una carta en el año del 2001 dirigida al gobierno quejándose de la contaminación que ocasionaba esta empresa petrolera. Los funcionarios le pidieron pruebas que demostraran su argumento. Allí comienza el camino a desear superarse académicamente para entender de que se trataba todo esto.

“Sabía que tenía razón, pero no sabía qué ley había pasado por alto la compañía química o si había o no pruebas” mencionaba Wang de forma incesante. Y aunque había dejado la escuela hace mucho tiempo, eso no lo detuvo.

Por lo que se puso a estudiar leyes por sí mismo para entender que leyes había infringido exactamente la compañía petrolera. Este esfuerzo le tomó 16 años.

Así que empezó a devorar libros en la librería local. Como no tenía recursos para comprar material didáctico, anotaba en su mano información relevante y le daba bolsas de maíz al encargado de la librería por dejarlo usar por horas su establecimiento.

Por trámites burocráticos, el tribunal comenzó a procesar el caso del señor Wang y sus vecinos en el 2015, ocho años después de la petición original.

Los avances legales que se tuvieron obligó a la petrolera a descontaminar su vertedero de productos químicos y pagar un total del equivalente a 123.000 dólares a 55 familias, para compensar los daños ocasionados.

La pruebas recogidas y los fallos en el tribunal no han impedido que la empresa química presente una apelación. Por lo que actualmente se está procesando en el Tribunal del Distrito de Angangxi.

Mientras sigue esta querella judicial, Wang orienta a sus coterráneos en cualquier aspecto legal. Siempre está dispuesto a compartir su conocimiento de las leyes y aun siembra la tierra.

También sigue encontrando pruebas con sus vecinos de las secuelas de este derrame de tóxicos dañinos para el suelo. La historia de Wang Enlin es un ejemplo de perseverancia. Un ejemplo motivador digno de imitar. No se rindió ante las circunstancias y decidió ir hasta el final por una causa común.

La voluntad hace el camino y aunque el enemigo tenga fuerza, recursos o amigos influyentes, nunca podrán doblegar a la determinación de un excelente ser humano.

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