Señor reforesta cientos de manglares durante 10 años para proteger la biodiversidad

La hazaña es uno de los esfuerzos más significativos en esta materia ecológica.

En una zona donde los manglares prácticamente habían desaparecido, Haidar Ali se enfoca en darle vida. Desde que tenía 25 años se ha encargado en propiciar el hogar natural de peces, moluscos y cangrejos, lo extraordinario es que lo ha hecho con muy poco apoyo.

Esta labor ecológica favorece mucho la economía de Senegal y sobra decir que la iniciativa que tuvo comienzos modestos, hoy en día es una realidad favorable para el ecosistema.

Como buen libanés, Haidar El Ali se reunía todas las mañanas con su padre para tomar el café matutino. Pero un día, tuvo una sensación diferente mientras cruzaba la calle.“De repente me vi sentado en el lugar de mi padre esperando a mi propio hijo. Toda mi vida como hombre de negocios pasó ante mis ojos. Cuando llegué a mi papá, le dije que necesitaba cambiar mi vida. Al día siguiente renuncié. Todos preguntaban qué me pasó, pero, sinceramente, no lo sabía”, contó en su momento el joven comerciante.

Al renunciar a su lucrativa carrera, Ali encontró su verdadera vocación. La naturaleza lo motivó de manera tal, que se formó como instructor profesional de buceo en Francia y luego abrió una empresa de buceo en Dakar. Cada vez que iba al mar para bucear, veía situaciones que no le daban mayor alegría.“Lo que realmente quería hacer era hablar de cómo estábamos destruyendo nuestro océano. En este momento, los pescadores todavía usaban artefactos peligrosos para atrapar su comida, y comencé a filmar lo que estaba viendo bajo el agua: cómo los ecosistemas naturales estaban siendo degradados por la actividad humana. Llevé estas imágenes a las aldeas y luego a los medios de comunicación, que terminaron recibiendo mucha atención. Esto finalmente me dio el coraje de seguir mis sueños”, dijo Ali.

Así fue como se convirtió en un ecologista integro. En África ha tenido una reputación notable y es muy conocida su labor. Ali reconoce que los bosques de Senegal se han enfrentado a múltiples desafíos. Las sequías que se establecieron en el país despejó miles de acres de árboles.

Se cree que más de 133.000 acres de manglares desaparecieron en Senegal entre 1980 y 2005, situación que alarmó a los defensores del ecosistema. Un estudio estima que a partir de 2005, quedaron alrededor de 284.000 acres, en la región del sur de Casamance.

Para ayudar a parar la degradación de los manglares, Ali replantó cientos de aldeas en Casamance con estos ejemplares. Se mudó a la zona junto con otros ecologistas para proteger y replantear la zona.

Antes de que llegara Haidar, no teníamos casi la cantidad de peces o aves que tenemos ahora. La parte más difícil es recolectar semillas, pero ahora tenemos un sistema de plantación que nos está salvando”, dijo Aliou Badiane, coordinador de plantación con Ali desde 2008.

Los manglares ayudan a disuadir la erosión del suelo; proporcionar hogares a numerosos peces, moluscos y cangrejos; y tienen capacidades de absorción de carbono mayores que las de los bosques lluviosos. Esto se ha logrado con la ayuda de los aldeanos en Casamance.

Haidar el Ali ha trabajado con otros coordinadores que tienen actividades afines con la ecología. De esa forma se logra distribuir las semillas necesarias para esta labor.

Mira aquí su historia completa.

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