Señora de 65 años convierte el desierto en un bosque de vida al plantar miles de árboles

La madre decidió emprender el deseo frustrado de su hijo.

En el noroeste de China, colindando con el desierto de Mongolia, una mujer oriunda de Shanghái ha sembrado aproximadamente dos millones de árboles. La iniciativa surge del deseo de su hijo universitario que perdió la vida en un accidente automovilístico.

Yang Ruizhe cumplía estudios universitarios en Japón cuando perdió la vida de forma accidental en un incidente de tráfico en el año 2000. Ante este acontecimiento, su madre decidió llevar a cabo un sueño que tenía este joven.

Después de un breve periodo, la madre de forma reflexiva pensó que la mejor manera de afrontar la pérdida era llevar a cabo el deseo expresado en vida por su amado hijo. Y esta iniciativa ha contado con el apoyo de muchas personas que les ha encantado la idea.

Las movilizaciones sociales son muy buenas compañeras de causas nobles como la de esta mujer. Yi Jiefang ha dado inicio a una organización sin fines de lucro que se llama “Green Life” y la cual hoy cuenta con muchos sembradores en Mongolia y otras partes del mundo.

El joven universitario quería convertir su ciudad natal en un bosque verde. Lejos de lucrarse monetariamente, Yang Ruizhe tenía un fuerte sentido de conservación ambiental. Esto se podía apreciar en las conversaciones que mantenía con su madre, ya que siempre tenían que ver con las inclinaciones ecológicas.

Después de vender la casa de la familia en Shanghai, y obtener el seguro de vida de su hijo, los padres de Yang recaudaron fondos suficientes para establecer “Green Life.”Desde ese momento, los fondos no han sido pocos para la labor de siembra cuantificada. Y muchos que colaboran con esta iniciativa han perdido un familiar.

No podemos llevarnos un centavo cuando dejamos este mundo. Pero si usamos el dinero para plantar árboles, se queda en el mundo para siempre” afirma una madre orgullosa de cumplir con el deseo de su hijo.

Cuando comenzó a plantar árboles, Yi enfrentó algunas dificultades, incluidos vientos fuertes que derribaban los árboles y la falta de agua en el desierto. Y es que todo emprendimiento coloca tien de por sí muchas dificultades, no obstante, ella jamás pensó en darse por vencida.

Gracias a gente como Jiefang, el planeta puede tener una oportunidad de curarse. Si existieran más personas que tuvieran el valor de enfrentarse a cualquier obstáculo para ayudar el planeta, el mundo sería un mejor lugar para interactuar con todas las formas de vida.

Según datos de National Geographic se han perdido alrededor de 300 millones de acres entre 1990 y el año 2016. Para revertir esta desgracia, Green Life planea cubrir más de 37 kilómetros cuadrados de desierto con árboles en el futuro inmediato.

Yi Jiefang pudo convertir los sentimientos encontrados debido a la perdida de su hijo en esperanza para el mundo, en la alegría que ocasiona tener algo positivo que aportar a la humanidad.  “Plantar un árbol es como plantar y dar esperanza. Ves crecer un árbol y consigues consuelo. Es como una familia, al plantar flores, ves crecer las flores y te hace muy feliz “concluye esta impresionante mujer.

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