Obligan a fabricantes de cigarrillos a pagar programas de limpieza de colillas en Francia

Las leyes francesas pretenden revertir el efecto contaminante de los cigarros.

Las tabacaleras tiene que pagar una mayor cantidad de dinero en Francia, debido a la gran cantidad de colillas que los fumadores arrojan al suelo y que contaminan de una forma considerable.

Para poder revertir en algo el efecto contaminante de las empresas tabacaleras al ambiente, el gobierno francés ha decidido subir la cantidad que deben pagar estas a la nación. A su vez seguir educando a la población en este mismo sentido.

Según los cálculos se cree que con 100 millones de euros se puede iniciar una campaña de limpieza, orientada a optimizar los mecanismos de recolección de basura. Dicha cantidad no será recogida de los impuestos de las personas naturales, sino de lo que le corresponda pagar a las tabacaleras.

Cada residuo de cigarrillo puede contaminar 500 litros de agua, lo que es un tema de salud pública. Cuando las colillas se desechan de forma inadecuada en la esquina de la calle o por la ventanilla del coche, filtran lentamente las toxinas en nuestros sistemas naturales, lo que supone una gran afectamiento para el medio ambiente.

Cada año 75.000 perdidas de vidas están asociadas al tabaquismo en Francia, lo que supone el 13% de las mismas anuales en el país.

Bajo el lema “quien contamina paga” la operación de limpieza pretende tener los recursos para eliminar al grado debido, el efecto de las colillas. La perdurabilidad de las mismas, es en sí un problema. Se estima que cada colilla tarda en descomponerse unos diez años.

Un vocero del gobierno francés explicó que “los fabricantes paguen los residuos producidos, en lugar de nuestros impuestos”. El precio final no se incrementará para los consumidores habituales.

Según los cálculos, se cree que con 100 millones de euros se puede iniciar una campaña de limpieza, orientada optimizar los mecanismos de recolección de basura. Dicha cantidad no será recogida de los impuestos de las personas naturales, sino de lo que le corresponda pagar a las tabacaleras.

El material de las colillas de los cigarros no es cartón y mucho menos es papel biodegradable. Son hechas con acetato de celulosa y plástico artificial. Lo que permite pensar que no se descompone tan fácilmente.

Su forma tampoco facilita su recolección, ya que se esconden y su destino tiende a ser las alcantarillas y luego desembocan en el mar. Una vez allí son confundidas por los peces.

Un detalle interesante de esta iniciativa por parte del gobierno frances ,es que pretende combinarla con otras ideas para mejorar la eliminación de las colillas. Entre otras cosas los ceniceros personales de bolsillo surgen como una herramienta para evitar la fuga de colillas a sitios no deseados.

En estaciones balnearias se han colocado ceniceros en forma cónica especiales para que la arena se pueda mantener libre de colillas.

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